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Yugo desigual = Infelicidad

Publicado: marzo 24, 2011 en Jovenes

Uno de los motivos mas recurrentes por los que me piden consejería es precisamente éste. Por esta razón y para ahorrarme tiempo, prefiero dejarles mi respuesta en forma masiva. Muchas veces me dicen:

-Pastora, mi novio es muy lindo y creo que tal vez pueda llegar a ser cristiano.
– Pastora, estoy seguro que una vez casados la ganaré para Dios, será mi perlita!!

En fin, mil frases románticas defendiendo su proyecto de vida con un incrédulo. Vamos a ir a la palabra de Dios paso a paso y a conversar este asunto con la seriedad que merece. Si realmente amas a Dios sobre “todas las cosas”…. y sobre todas las personas, entonces estarás dispuesto o dispuesta a obedecer su maravillosa palabra y las ordenanzas que ha dejado para nosotros en ella.

Por otro lado, es lo que mas te conviene pues nadie mas que el quiere que seas feliz y camines por el camino perfecto que El ha trazado para tu vida. No hay nada mas terrible para mi, que recibir las consultas de hombres y mujeres que han equivocado la elección al minuto de contraer matrimonio. Vidas completamente destrozadas…

Se que tu, quieres ser feliz… y tal vez te preguntas: ¿DONDE ENCONTRARE A UNA BUENA ESPOSA?

Aquí tienes la respuesta:

Proverbios 19:14
La casa y las riquezas son herencia de los padres; Mas de Jehová la mujer prudente.

Dice este pasaje que Dios tiene como herencia para ti una mujer prudente, esto es, una mujer maravillosa, creada a causa tuya.

Mira lo que dice la Biblia acerca de casarse equivocadamente:

Proverbios 21:9 Mejor es vivir en un rincón del terrado, Que con mujer rencillosa en casa espaciosa.

Esto es aplicable a ambos, a el y ella, si uno de los dos es rencilloso, amargado, nada le complace… va a atormentar la vida de su cónyuge. Ninguno puede decir… cambiará con el matrimonio!! Aunque, si …”muchos cambian” …para peor!

No puedes buscar a tu pareja en el mundo y esperar que sea una bendición a tu vida, pues una persona que no ama ni sirve a Dios no tiene los atributos necesarios y validos para hallar la felicidad.

Proverbios 31:30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.

Entonces, por mas graciosa o gracioso que sea la persona que amas, por mas atractivo o hermosa que te parezca, esos no son argumentos validos ante Dios ni su palabra, sino… aquella persona que teme a Dios. Se que muchos han querido quitar este pasaje de la Biblia , pero tengo una mala noticia para ti… aun sigue allí y no saldrá de ese lugar:

2 De Corintios 6:14-17 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?
¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré,
Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso

Amados jóvenes, a Dios no le gustan las mezclas!

Deuteronomio 22:9 No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea que se pierda todo, tanto la semilla que sembraste como el fruto de la viña. No ararás con buey y con asno juntamente. No vestirás ropa de lana y lino juntamente.

Si es así de detallado en su palabra, porque piensas que haría una excepción con tu relación? Ahora, vamos a ver otros pasajes clarísimos, pues se bien que el pasaje mas usado es aquel que habla del yugo desigual, pero como buen ser humano, quieres mas “evidencia” verdad?

Éxodo 34:14-15 Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es. Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus sacrificios;  o tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses, harán fornicar también a tus hijos en pos de los dioses de ellas.

Esta claro eso? Pero aún tenemos mas que conversar!

Deuteronomio 7:1-4 Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú, y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia.
Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo.  Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto.

Vean el versículo 4, esto es el golpe de reacción que necesitamos cuando decimos: -cuando nos casemos iremos juntos a la iglesia!!! Dios conoce todos nuestros caminos y nos advierte: 7:4 Porque desviará a tu hijo de en pos de mí.

Finalmente quiero dejarte meditando en esto:

Josué 23:11-13 Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios. Porque si os apartareis, y os uniereis a lo que resta de estas naciones que han quedado con vosotros, y si concertareis con ellas matrimonios, mezclándoos con ellas, y ellas con vosotros,sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros, sino que os serán por lazo, por tropiezo, por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado.

Amados jóvenes, comencé este artículo comentándoles lo duro que es ver sufrir a consagrados hombres y mujeres que han elegido mal en su matrimonio. Soñando, quizás como tu lo estas haciendo ahora… “cambiará cuando estemos casados”… Pero debo advertirte que si hay algún área donde el diablo disfruta que elijas mal; es en la persona que pasará contigo el resto de sus días.

Si te equivocas, será tal como anuncia esta palabra…. Lazo, tropiezo, azote y espinas a tus ojos.

No cometas un error tan grande!

Te ruego que tomes tiempo en oración y pidas a Dios fortaleza si has venido caminando en forma desobediente en esta área.

Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Que Dios y su maravilloso reino sean prioridad en tu vida!

Ministerio Un vaso más fragil

Yugo desigual entre cristianos

Publicado: marzo 21, 2011 en Jovenes

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos: porque que compañerismo tiene la justicia con la injusticia? Y que comunión la luz con las tinieblas? Y que concordia Cristo con Belial? O que parte el creyente con el incrédulo? Y que acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente.” 1 Corintios 6:14-16

Esta porción de las Escrituras prohíbe toda clase de relaciones entre creyentes y no creyentes que implique la negación y ruptura de los principios y valores cristianos. Estas relaciones pueden ser de índole laboral, comercial, política, social etc.

Tradicionalmente el texto ha sido utilizado para prohibir y condenar las relaciones amorosas entre creyentes y no creyentes. Aunque su uso es correcto no debemos perder de vista que el texto es más amplio en su aplicación. Abarca toda clase de relación que no glorifique a Dios y se someta al Señorío de Jesucristo.

El encabezado de este artículo sugiere la posibilidad de emplear la frase “Yugo Desigual” a relaciones amorosas entre cristianos. Realmente esto no es correcto. El texto es muy claro en precisar que se refiere exclusivamente a relaciones entre creyentes e incrédulos. Por supuesto que esto no invalida la discusión en una sociedad nominalmente cristiana sobre quién es creyente y quién no y a quienes hoy en día podría aplicar el calificativo de incrédulo. Pero tal discusión escapa al objetivo del presente artículo.

Pero eso no niega que en una pareja cristiana puedan existir incompatibilidades que dificulten o hagan imposible la viabilidad de una relación matrimonial. A esta clase de obstáculos que pueden presentarse en una pareja podríamos llamarla: “yugo desigual” con minúsculas para diferenciarlos del YUGO DESIGUAL con mayúsculas a los que se refiere directamente el texto bíblico del cual tomamos la frase.

CLASES DE “yugo desigual” ENTRE CRISTIANOS

1) Diferentes Proyectos de Vida

Una clase de yugo desigual que puede aparecer en las relaciones entre cristianos, sobre todo en el ámbito ministerial, es cuando la pareja tiene llamados y vocaciones incompatibles. Por ejemplo él quiere ser pastor y ella quiere ser misionera. Uno quiere servir a Dios en el contexto de las grandes ciudades y el otro en los contextos rurales etc. Puede ser que la pareja pueda encontrar puntos de encuentro donde los dos se sientan mutuamente realizados y sentir que son fieles a su comprensión de la voluntad de Dios para su vida. Pero puede que los proyectos de vida personales de la pareja sean tan divergentes que sea imposible emparejarlos y aunque se amen mucho decidan terminar su relación por causa de su llamado.

2) Diferentes Grados de Compromiso:

Si los dos son cristianos pero uno es un creyente maduro y espiritual y el otro es un creyente inmaduro y carnal. Aunque ninguno de los dos es incrédulo las diferencias en sus niveles de entrega y consagración espiritual va a ser que la relación se torne conflictiva y hasta peligrosa. El creyente maduro por complacer a su pareja puede abrirse a un decaimiento y enfriamiento espiritual.

3) Diferentes clases de espiritualidad:

Supongamos que los dos son cristianos evangélicos pero uno es bautista y el otro pentecostal. Puede ser que los dos sean cristianos maduros y comprometidos con el Señor. Pero sus énfasis doctrinales y formas cúlticas son muy diferentes. Esta relación no es prohibida por las Escrituras pero la diferencias que existen entre los dos pueden traer tensiones y conflictos. Estos problemas se intensifican si los dos son líderes comprometidos en sus respectivas congregaciones, que aman y se identifican con ellas. La clásica pregunta sobre en cual iglesia nos congregaremos después que nos casemos se agudiza con el transcurrir del tiempo.

He visto a varias parejas resolver este problema. Unos decidieron por escoger una nueva iglesia en la cual los dos se sientan cómodos e identificados. Otros fueron a la iglesia de la pareja que tenia un mayor compromiso y proyección ministerial. Otos tomaron la opción de terminar y continuar cada uno en sus respectivas congregaciones..

4) Diferentes Realidades Personales;
Lo mismo podemos afirmar de otras clases de yugo desigual: Gran diferencia de edades, distintos niveles educativos, condiciones socioeconómicas dispares, trasfondo racial y cultural distintos etc. Vuelvo a reiterar que bíblicamente hablando no existe ninguna prohibición sobre tal clase de relaciones entre cristianos.

Pero tampoco es cierto que SI HAY AMOR LAS DIFERENCIAS NO IMPORTAN. Si importan y aunque exista demasiado amor si las diferencias no son asumidas y encaradas maduramente pueden hacer fracasar cualquier relación.

Las diferencias pueden hacer más difícil una relación pero no siempre imposible. Si hay suficiente amor, madures y capacidad para saber negociar y ceder es posible que los problemas que generan las diferencias en la mayoría de los casos se superen. En vez que las diferencias nos separen y distancien podemos aprender a CELEBRAR LAS DIFERENCIAS Y ENRIQUECERNOS DE ELLAS.

por Alex Chiang

Cuidado con las moscas

Publicado: marzo 20, 2011 en Jovenes

¿Alguna vez se ha detenido a pensar en el grado de influencia que ejercen sus acciones sobre aquellos que le rodean? Trabajar en algún ministerio es un gran privilegio dado por Dios; es también una posición de honra que está reservada sólo para los que son llamados a ocuparla, y por tanto, como es un regalo de la misericordia del Señor, aunque no deseemos que las personan nos miren o admiren, esto siempre se dará.

¿Cuál será nuestro grado de influencia en otros? Cuando somos llamados al liderazgo, son muchas las personas que dependen de nuestras acciones y por ese motivo, de allí se define si impactamos positiva o negativamente sus vidas. El libro de Eclesiastés 10:1 declara lo siguiente: «Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura, al que es estimado como sabio y honorable» (VRV -1960).

No podemos ignorar que existe un sinnúmero de personas a nuestro alrededor buscando si tenemos huesos, porque es tal el grado de excelencia con la que vivimos la vida cristiana y con la que servimos al Señor que hay quienes dicen: «este (o esta) tiene que ser de carne y hueso, aunque demuestre lo contrario». Algunos están al acecho, pero no debe olvidarse que muchos serían gravemente afectados por un desliz nuestro, sólo porque consideran que somos personas dignas de admirar.

Cuando se comete una locura, no importa la conducta previa; es como si apareciera un enorme borrador que elimina lo bueno que se haya hecho, no importa el tiempo, y deja ver sólo el error cometido. Esto ocurre porque se pierde el buen nombre, el buen testimonio que nos fue entregado por el Señor, e incluso el nivel de confianza que muchos habían depositado en nosotros.

Empero, es preciso tener claro que ningún ser humano está exento de cometer errores, no importa si es siervo de Dios, si lleva un buen testimonio o si ha sido una excelente persona. Las locuras siempre andarán rondando para atraparnos y por eso que debemos cuidarnos de ellas; pensar en las consecuencias que traerían nuestras acciones, nos ayudará a evitar grandes faltas que muchas veces se convierten en un estilo de vida.

Como ministros, llamados y apartados para una labor especial, debemos tener presente que una vez escogidos por Dios, pasamos del anonimato a tener una vida pública, una identidad; son muchos los que nos conocen, aunque no siempre conocemos a los que nos miran.

¿Cuáles son entonces las moscas muertas de las que debemos cuidarnos? Aquellos errores que a nuestro parecer no tendrán mayor repercusión, pero que a la larga hacen mucho daño. Solamente mencionaremos algunos de ellos, a fin de que usted tome las precauciones necesarias:

La infidelidad: es una de las armas más poderosas en la destrucción de familias y ministerios. Debe recordarse que nadie es infiel de la noche a la mañana, sino que son las pequeñas zorras las que poco a poco van minando la relación matrimonial hasta hacerla caer. Cuando un esposo le dice a otra mujer cosas agradables que no le dice a su esposa, se enciende inmediatamente la luz intermitente anunciando ¡PELIGRO! Echar por la borda una relación matrimonial de muchos años y faltar al pacto de fidelidad sólo por un momento de placer, o cambiar a los hijos para criar aquellos que ni siquiera se engendraron, no es más que una locura.

Malos manejos: hay quienes pretenden desarrollar su ministerio ofreciendo solo buenas predicaciones, pero la labor implica más ofrecer solamente mensajes bíblicos. Se trata de administrar, organizar y evaluar, cada cierto tiempo, el buen funcionamiento de todo el sistema empleado. Siempre es saludable trabajar con un equipo responsable de rendirnos cuentas en cuanto a lo financiero, pues ser juez y parte en los manejos económicos nunca será beneficioso, por eso se requieren personas a quienes tengamos que rendirles también nos den cuentas. No es saludable tomar decisiones sin buscar asesoría, sin consultar y sin meditar. Analizar antes de actuar redundará en grandes bendiciones para la obra del Señor.

Abuso de autoridad: las personas que tenemos a nuestro cargo son colaboradores en la gran viña de nuestro Dios, no son empleados de nuestra hacienda o finca. Cuando entendemos que Cristo pagó el precio por cada una de esas personas, tendremos presente siempre que nuestro deber es guiar a las personas por la senda correcta y no enseñorearnos de ellas como si hubiésemos pagado el precio por sus almas.

Rebeldía: reconocer que somos personas con autoridad nos debe llevar a tener claro que también estamos bajo autoridad, y por ello, «todo lo que el hombre siembre eso también segará» (Gálatas 6.7). Esto indica que si deseo ser respetado por aquellos bajo mi liderazgo, debo empezar por sembrar obediencia y respetar a quienes están sobre mí como guía y apoyo. Es menester tener cuidado con desconocer la autoridad, pues eso mismo se cosechará.

Resentimiento: muchos ministros se encuentran resentidos con su organización o denominación pues no comparten la forma en que se dirige la obra o por alguna actitud de los líderes que los presiden. Son muchos también los que optan por cambiar de organización o independizarse, porque recibieron, según ellos, una buena propuesta de otro grupo. Como esposa de pastor he visto a muchos ministros resentidos tomar decisiones sin pensar, basados en promesas de otros que les presentaron cuán fácil era afiliarse a su denominación, pero tristemente sus iglesias han ido menguando hasta quedar en su mínima expresión. Al regresar, han tenido que empezar de cero. Entonces, procure sanar su corazón en el lugar donde fue herido; una vez sano, tendrá una visión más clara para tomar la decisión que Dios ponga en su corazón.

Deudas no pagadas: Si hay algo que daña la imagen de un siervo o sierva de Dios es su mal crédito. Si nadie quiere prestarle dinero a un ministro, hay que revisar la causa de esta decisión. Cuántos realizan viajes o ejecutan diversos proyectos y luego se olvidan de que todo lo hicieron gracias a un préstamo (¡creen que fue un regalo!). No se acuerdan de que firmaron un documento o llegaron a un acuerdo de pago. Cuando la Biblia dice “no debáis a nadie nada” (Romanos 13.8) significa precisamente eso: nada. Las deudas no pagadas después de cierto tiempo son una gran complicación.

Cansancio extremo: el camino a la excelencia nos lleva muchas veces a pensar que una labor resultará bien solo si la efectuamos nosotros mismos. Ese perfeccionismo además, hace creer que somos infalibles y por ello no delegamos funciones. Cuando se actúa así, no se deja a otros trabajar con libertad y como resultado, entra en escena el cansancio extremo.

Por otro lado, ninguna persona cansada rinde como se espera, más bien empieza a tomar decisiones que no son más que producto del agotamiento. Por tanto, tómese un tiempo para descansar, salga de paseo con su familia, procure relajarse y renueve sus fuerzas.

Descuido de la intimidad con Dios: el Señor fue enfático al decir: «Separados de mí nada podéis hacer» (Juan 15.5). Servir en la obra de Dios, lejos de las directrices que el dueño de la obra tiene para nosotros, es caótico, pues ¡cómo saber el método y las formas de llevar adelante esta labor si no estamos en constante comunicación con el omnisapiente! Es en la presencia de Dios donde encontramos las estrategias y la unción del Espíritu Santo para actuar de manera efectiva. Al estar conectados con el Señor influimos e impactamos positivamente en la vida de otros. ¡Que Dios nos ayude!

Acerca de la autora:
Lucila de Saucedo es panameña y está casada con el Rdo. Johnny Saucedo y es madre de tres hijos. Completó sus estudios teológicos en el Instituto Bíblico de las Asambleas de Dios, donde ahora es profesora. En la actualidad, dirige la Escuela El Buen Pastor Jireh. Además, junto con su esposo pastorea el Centro Misionero Jehová Jireh, y ambos son directores del Programa Nacional de la Familia de las Asambleas de Dios. Es también fundadora y directora del ministerio de mujeres denominado Nacidas para Vencer.

Tomado de Apuntes Mujer Líder, volumen IV, número 3. Todos los derechos reservados.

Toma control de tus pensamientos

Publicado: marzo 20, 2011 en Jovenes

El campo de batalla es nuestra mente. Satanás, nuestro enemigo, sabe que sí él puede ganar en el área de nuestros pensamientos, nos tiene cautivos.

Pero podemos tomar control y rechazar en el Nombre de Jesús todo pensamiento que nos va a ensuciar. A lo mejor has oído el dicho, “No puedes evitar que un pájaro vuele sobre tu cabeza pero si puedes evitar que haga nido allí”. Ten cuidado con lo que ves, a través de la televisión, las películas, videos, revistas, etc. y así evitarás muchas de las batallas en tu mente.

La decisión firme de no cometer fornicación, ni otro pecado sexual, tiene que ser hecha ANTES de estar en el calor de la tentación. Si no has hedió una decisión antes en tu mente y con tu espíritu, la pasión del momento hará la decisión. Tus emociones controlarán a tu voluntad, pero para un Joven que desea honrar a Dios, es lo opuesto: su voluntad controla a sus emociones.

Hay una promesa maravillosa de Dios en el área de nuestros pensamientos. * ‘Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas… llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo “. (2 Co. 10 :4,5)

Escucha estos cuatro pasos:

Siembra un pensamiento, cosecha mi acto. Siembra un acto, cosecha un hábito. Siembra un hábito, cosecha un estilo de vida. Siembra un estilo de vida, cosecha un destino.

Estos pasos funcionan para bien o para mal.
Siembra un pensamiento sano, cosecha un acto sano.
Siembra un acto sano, cosecha un hábito sano.
Siembra un hábito sano, cosecha un estilo de vida sano.
Siembra un estilo de vida sano, cosecha un destino santo.

Tú, joven, has sido llamado a un destino alto, un destino de hacer grandes cosas en el Reino de Dios. No has sido llamado a la mediocridad, sino a la excelencia. Y esto empieza con tus pensamientos.

¿QUE HACER SI YA HE PECADO?
Si fuiste culpable del pecado sexual antes de recibir a Cristo como tu Salvador, necesitas reconocer que la Biblia dice, “De modo que si alguno está en Cristo nueva criatura es; ¡as cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. (2 Co. 5:17). Toda tu vida pasada está bajo la sangre de Jesús, enterrada en lo más profundo del mar. Pon un aviso al diablo, “‘No se permite pescar en este mar”. El quisiera atormentarte haciéndote recordar tus pecados del pasado, pero no se lo permitas.

Si tú dices, “Pues, yo caí en pecado después de mi salvación; ¿Qué debo hacer?”

1. Enfréntate a ti mismo y confiesa tu pecado. David dijo, “Contra tí he pecado… “Sal. 51:4. El no hizo excusas por sí mismo, no dijo, “Todos lo están haciendo” o “Todos somos débiles”.

Proverbios 28:13 dice, “E! que encubre sus pecados no prosperará; mas el que lo confiesa y se aparta alcanzará misericordia”. Aquí encontramos el segundo paso.

2. Apártate del pecado, abandónalo.

3. Busca el. Perdón de otros. Si tú, joven, has pasado la línea de lo correcto con una muchacha, ve con ella y pídele perdón, prometiéndole que jamás volverá a suceder.

4. Perdónate a ti mismo 1 Jn. 1:9 dice, “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel’ y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad . Si Dios me puede perdonar, yo puedo perdonarme a mi mismo.

Por: Victor Ricardo

Vemos la oferta distorsionada que el mundo presenta hoy en día al joven creyente que se encuentra constantemente presionado y con temor de ceder ante tanta influencia mundana.

Tal vez en tu vida haya alguna experiencia de fracaso respecto a este tema y esa estadística negativa ha creado en ti un miedo crónico a vivir una nueva desilusión amorosa que te ha llevado a cerrarte a toda posibilidad de enamorarte o has resuelto aplicar el método del mundo, ceder a sus requerimientos y hoy vives acallando tu conciencia constantemente . Quisiera que a través de este estudio puedas sentirte preparado para evitar el fracaso.

Debes saber que si bien el fracaso en la vida cristiana esta previsto por Dios y aún es utilizado por Él en la formación y disciplina de sus hijos, eso no es un justificativo para tus errores ni los míos. Algunos cristianos toman una posición conformista ante las adversidades de la vida y se excusan diciendo: total, ¿qué le hace una mancha mas al tigre?. Seguramente recuerdas el pasaje de 1ra de Tesalonicenses 5:23, donde el deseo del Espíritu es que todo vuestro ser sea guardado irreprensible para ser presentado así ante Dios en aquel día . Si bien es cierto que la labor santificadora de parte de Dios muchas veces va más allá de nuestra intervención y nos protege aún a pesar de la participación humana, también es cierto que hay una cuota muy importante de responsabilidad de parte nuestra.

De ahí el consejo de velar y orar porque nuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar . Entremos de lleno a ver algunos principios bíblicos respecto al tema de cómo esperar la pareja en el Señor?.

En primer lugar debes saber que todas las parejas bíblicas fueron formadas en un contexto de servicio. Esto significa que hay un claro orden de prioridades respecto al momento para el noviazgo, que si quieres parafrasearlo de alguna manera podemos decir: ocúpate de los asuntos del Señor que Él se ocupará de tus asuntos. Veamos. ¿Qué estaba haciendo Adán, el primer hombre, cuando Dios le sorprendió con la provisión de la pareja?, pues él estaba obedeciendo el mandato de Dios y sirviéndole en el trabajo en el huerto.

Segundo. ¿Qué estaba haciendo Isaac en Génesis 24 cuando Dios lo sorprende con la provisión de Rebeca?, sí, estaba trabajando en el campo. ¿Qué estaba haciendo Raquel, cuando Jacob se enamora de ella a primera vista?, pues dice el relato de Génesis 29 que traía a beber a las ovejas de su padre pues era pastora. ¿Entiendes?, si Dios dice en Génesis 2:18 que la función específica de la mujer es la de ser ayuda ideal para el trabajo del hombre, ¿cómo es que muchos jóvenes cristianos están haciendo planes amorosos cuando ni siquiera se han preocupado por cultivar una vida de servicio cristiano, cuando ni siquiera saben cuál es su don ni el de ella, cuando no están actualizados con el programa de actividades de su iglesia, en otras palabras viven en la reposera y ¿necesitan ayuda para ellos?.

Recuerda: primer principio: Dios provee de la compañera o compañero cuando estás consagrado a una vida de servicio, no antes. Segundo principio. Tratemos de identificar un momento determinado en este asunto de los romances que es el momento cuando la chispa del amor por una persona comienza a arder, cuando ese nombre comienza a ser especial para ti cada día más, cuando ese rostro comienza a quitarte horas de sueño y sólo piensas en eso las 24 horas. Del día. He comprobado que en un 90% de los noviazgos frustrados el momento del error ha sido ese, y en lugar de dar allí un paso atrás, tomarse una pausa y verificar en oración y consejo si esa llama que comenzó a arder en mi interior la encendió Dios o sólo es producto de una compatibilidad de caracteres, lo que hacen la mayoría de los jóvenes, es comenzar a echar toda la leña disponible, convertir esa llama inicial en un incendio pasional y luego plantar la bandera de su amor ante cualquiera que le aconseje lo contrario. ¿Qué?, nos amamos. ¿Eso no vale?.

Permíteme decirte para tu asombro que ese argumento no vale. El amor y el enamoramiento , es algo que surge de tener ciertas actitudes con el sexo opuesto y debes saber como segundo principio que actitudes amorosas despiertan sentimientos amorosos.

El amor Eros, no es patrimonio exclusivo del cristiano. Conozco muchas parejas de no cristianos que están profunda y genuinamente enamorados y estarían dispuestos a dar su vida por ese amor. Querido querida joven, si tu vas a alimentar cada pensamiento de atracción hacia otro que se te presente sin previa autorización del Señor, sin un tiempo prudente de oración privada, y sin el apoyo de un consejero espiritual, lo único que vas a lograr es enamorarte, y en esas condiciones, es prácticamente imposible tener una apreciación imparcial de la situación, te cierras a cualquiera que te de una nota de advertencia y te embarcas en un bote que tal vez llegue a buen puerto, pero que tal ves se encuentre remando contra viento y marea y culmine su travesía naufragando en el mar de otro fracaso. Si ese sentimiento no es del Espíritu, es de la carne y dice Gálatas 5:16: No satisfagáis los deseos de la carne.

En otro orden de cosas, no podemos ser dogmáticos respecto a la edad para ponerse de novios, quiero dejarte una ecuación que de seguro compartirás conmigo, y es la siguiente: Novios jóvenes = Noviazgos largos = más tiempo expuestos a tentación. Digo que novios jóvenes implica que estén varios años noviando, porque en regla general, los estudios seculares aún no se han concluido, el carácter aún no está formado, no hay solvencia económica, no está manifestado el don y un sin fin de agravantes que lo único que logran es retrasar el tiempo de casamiento prolongando así un tiempo de tentación durante el largo noviazgo que en muchos casos no se soportó y culminó en casamientos improvisados por razones obvias.

Por lo tanto querido, joven adolescente o adolescente joven:¡espera!. En último lugar, hay algo que puedes y debes hacer durante el tiempo en que esperas que llegue tu pareja ideal y es prepararte para esa etapa. En el caso de las muchachas, prepararse en arreglos caseros, como administradora de tus ahorros, como madre observando a tu mamá o a tu hermana casada.

En el caso de los muchachos, en los oficios básicos para el mantenimiento del hogar, económicamente para que ella no tenga que trabajar luego, como líder espiritual para que puedas ser su consejero, la cabeza del hogar. Y principalmente debes prepararte para cuando llegue ese momento, y esto va para ambos, guardándote en santidad de tu cuerpo y mente, dile no al sexo libre, no a la pornografía, no a la masturbación no a toda esa basura que el mundo hoy en día llama hacer el amor.

Debes confiar que tu pareja llegará como llegan las demás necesidades de tu vida y que como dijimos antes tu Dios pues, suplirá todo lo que te falte. Él sabe que no es bueno que el hombre esté solo, pero quiere prepararte a ti y a ella para ese encuentro sublime y eterno. Debes saber que el noviazgo es un ministerio nuevo que se abrirá en tu vida y si no lo asumes con la seriedad y responsabilidad que merece, te puede traer serios problemas en el futuro. Dejamos aquí el primer subtema de la espera de la pareja y luego veremos sobre la elección de la pareja. Hasta entonces y ¡Qué el Señor te bendiga!

Autor: Pablo Martini

Si alguna vez has estado enamorado(a), entonces has podido conocer una de las sensaciones más maravillosas que existen en la vida. En ocasiones suelo preguntar en mis conferencias si la audiencia cree que es bueno o es malo enamorarse, a lo que generalmente responden positivamente. Luego, yo suelo afirmar, “Pues fíjense que no. Enamorarse no es bueno… ¡es buenísimo!”

No obstante, si has tenido que experimentar la desilusión de (lo que en esta ocasión llamaré) un “amor imposible”, entonces has cargado con uno de los conflictos emocionales más complicados que existe. He tenido la oportunidad de platicar con muchos jóvenes y señoritas que se encuentran en una relación “equivocada”, o sencillamente “enamorados de la persona incorrecta”, y no saben cómo lidiar con el asunto (y te confieso algo… he pasado por allí; sé que no es fácil). Quizás sea un muchacho que ha sido rechazado por su novia; o una señorita cuyo novio es abusivo con ella, o tal vez alguien que está enamorado de una persona comprometida. En estos, y tantos casos más, suelo escuchar de ellos “yo sé que no está bien” o “entiendo que debemos terminar” aunque luego agregan la frase épica que complica toda su existencia “¡pero estoy enamorado de ella!”, o bien “¡pero no puedo dejar de quererlo!”. Siento, luego existo.

Recuerdo una ocasión en la que, junto a un equipo fantástico de jóvenes, nos disponíamos a llevar a cabo un proyecto misionero en nuestra ciudad. Todos estábamos preparados, simplemente esperando instrucciones para comenzar el evento. A mi parecer, todos estábamos enfocados muy bien en la misión, hasta que comencé una breve conversación con un joven a quien llamaré Sergio. Este era un muy buen muchacho, líder, comprometido con el Señor, y novio de una chica que llamaré Pamela. Todo inició con una inocente pregunta como “¿Y qué tal va todo con Pamela?”, y siguió con la trágica narración de una relación que había terminado. Pamela había decidido en esa semana concluir su noviazgo con Sergio. Poco a poco, él comenzó a contarme lo que había sucedido, a describirme su confusión, a expresarme sus sentimientos por ella.

Poco a poco, Sergio dejó que sus emociones tomaran el control de nuestra conversación, y terminó gritando, a gran voz, con llanto incontrolable (como si alguien hubiese fallecido trágicamente) frente a toda la gente que nos estaba viendo, “¡es que yo todavía la amo!”. Nunca olvidaré esa escena pública. Para mí y para el resto de los presentes, fue una situación sumamente incómoda (por no decir vergonzosa), no solamente por el momento en que sucedió, ¡sino porque Pamela estaba a pocos pasos de distancia y escuchó los alaridos de mi amigo! Para Sergio, sencillamente era la realidad de lo que sentía, y no lograba recuperar el control.

A veces, nuestras emociones pueden ser muy fuertes, y permitimos que dominen incluso nuestros pensamientos o nuestra conducta, al extremo de hacer cosas que luego nos darían mucha pena (como en el caso de Sergio). O tal vez después nos sentimos mal por las decisiones que hemos tomado o actitudes que hemos tenido.

En ocasiones, los sentimientos son tan reales, que no sabemos cómo controlarlos, o cómo librarnos de ellos. Entendemos lo que debemos hacer, pero no lo logramos porque nuestro corazón nos dice lo contrario. Siento, luego existo.

Creo que esto constituye uno de los líos más complicados con los que tenemos aprender a luchar. Si no maduramos (rápidamente) en nuestra vida emocional, cuatro cosas van a suceder: (1) vamos a andar cargando un peso encima (que no deberíamos llevar), (2) vamos a dañar nuestras relaciones (incluso las que tanto valoramos), (3) perderemos de vista nuestras prioridades de la vida (porque nuestros sentimientos serán lo primordial) y (4) caeremos en una espiral descendiente (sintiéndonos cada vez peor por manejar inapropiadamente la situación). Puedo afirmarlo, por observación y por experiencia.

Así que, si estás enamorado(a) y sabes (no sientes… e-n-t-i-e-n-d-e-s) que necesitas hacer un cambio al respecto (que es lo correcto y saludable), permíteme sugerirte tres decisiones que debes comenzar a tomar ahora. No hay un camino fácil; no existe una solución rápida. Enamorarse es sencillo; des-enamorarse no.

1. YA NO INTENTES CAMBIAR TUS SENTIMIENTOS; CAMBIA MEJOR TUS PENSAMIENTOS.
He aprendido que Dios no espera tanto que cambiemos cómo nos sentimos, sino anhela una transformación real de nuestra forma de pensar:
No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. (Romanos 12:2)

Finalmente, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo que merece respeto, en todo lo que es justo y bueno; piensen en todo lo que se reconoce como una virtud, y en todo lo que es agradable y merece ser alabado. (Filipenses 4:8).

La razón es doble: por un lado, es imposible cambiar un sentimiento voluntariamente (por ejemplo, si en este momento te encuentras feliz o triste, ¿sería posible simplemente decirte que cambies eso en este instante?), y por el otro, son los pensamientos quienes dan nacimiento a los sentimientos (antes de una emoción en el corazón, siempre existió una idea en la mente).

Por lo tanto, asegúrate de invertir tiempo en alimentar tu cerebro con los principios correctos. Quizás necesites dejar de escuchar esas canciones “románticas” (o mejor dicho, depresivas… ¿Te has dado cuenta que en todas esas canciones las cosas siempre terminan mal?) o dejar de ver esas películas románticas (que solo te recuerdan que tu historia amorosa no siempre tiene un final feliz).

Me gustaría recomendarte lecturas como “Libre” de Frank Reed, “Vale la pena esperar” de Tim Stafford, “El campo de batalla de la mente (para jóvenes)” de Joyce Meyer, “En busca de paz” de Charles Stanley. También te sugiero escuchar música que llene tu cabeza y corazón de los principios de Dios (Zona 7 sigue siendo uno de mis grupos favoritos: http://www.zona7web.com).

2. YA NO INTENTES OLVIDAR; PIENSA MEJOR EN ALGO MÁS
Si alguna vez te escuchaste decir (o al menos lo pensaste) “es que no puedo dejar de pensar en él(ella)”, quiero contarte dos noticias (una buena y una mala). La mala (que no es tan mala realmente) es que en efecto, no has sido diseñado para olvidar. Tenemos la capacidad de recordar, y podemos estimular nuestra memoria; pero no tenemos la capacidad de olvidar conscientemente. ¿Recuerdas que almorzaste ayer? Si, pues… ahora mismo, te ordeno que lo olvides. ¿Pudiste? Yo tampoco. Por ende, cada vez que te propones ya no recordarlo(a), ya no pensar en él(ella) estás proponiéndote algo virtualmente imposible. Entre más te repitas “ya no voy a pensar en eso”, ¿adivina qué? ¡Más vas a pensar en eso! Más recuerdos románticos, más momentos juntos, más preguntas, más confusión, más frustración.

En cambio, la buena noticia, es que puedes conscientemente enfocar tu mente y trabajar en un proceso de sustitución. De hecho, este es uno de los ejercicios sumamente importantes en nuestra peregrinación espiritual. La Biblia presenta este cambio, como el proceso de despojarnos y revestirnos. Constantemente debemos estar eliminando lo negativo o pecaminoso y luego agregar lo positivo o santo:

Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad. (Efesios 4:22-24)

¿Alguna vez te has dado cuenta que después de un día tan ocupado, tan enfocado, no tuviste ni tiempo de pensar (ni sentir) en él(ella)? No fue porque te propusiste olvidar; fue que concentraste tu mente en algo más.

Por cierto, aquí sería muy pertinente hacer una advertencia y aclaración. No estoy promoviendo ni predicando a favor del dicho común “un clavo saca a otro clavo”. El hecho que busques (emocionalmente) a alguien más para olvidar a tu “amor imposible” no creo que resuelva mucho el problema… más bien genera el potencial de causarte más líos.

Lo que estoy tratando de decir es algo similar al dicho “para un niño con un martillo, todo el mundo parece un clavo”. Según sean los pensamientos que tengas en tu mente, así será la perspectiva que tengas de tu vida, así será la interpretación de tus relaciones, así tomarás decisiones, así experimentarás tus emociones. Por eso, asegúrate de despojarte y revestirte, para mantener tu mirada enfocada en las cosas de arriba (Colosenses 3:1,2).

3. YA NO INTENTES ENTENDER; PIENSA MEJOR EN OBEDECER
Uno de los asuntos que me doy cuenta no ayudan mucho en el proceso de des-enamorarse, es el continuar haciéndonos preguntas cuyas respuestas parece no vamos a obtener. “¿Qué fue lo que sucedió?”, “¿Qué hice mal?”, “¿Por qué me pasa esto a mí?”, “¿Y qué pasaría si…?”, “¿Será que algún día…?”, “¿Será que él(ella) estaba realmente enamorado(a) de mí?”. Todas estas son buenas interrogantes (interesantes) pero no necesarias para la subsistencia.

Buscar las respuestas a las preguntas imposibles, es como ver a un perro corriendo en círculos tratando de alcanzar su cola. Con mucho cariño y respeto, te pregunto: ¿Vas a avanzar o vas a seguir dándole vueltas al asunto? Lo que realmente te va a brindar libertad, no es contestar preguntas interesantes; es obedecer:

Viviré con toda libertad, porque he buscado tus preceptos. (Salmos 119:45)
Un par de sugerencias prácticas quizás puedan ayudarte. Por un lado, ¿qué tal si clasificamos todas estas interrogantes en la categoría de “utopías” (el lugar que no existe)? Si nunca van a existir respuestas, entonces mejor enviemos esas preguntas al lugar del “no”, soltémoslas y avancemos en proceso de la vida que Dios sigue anhelando para nosotros. ¿Cruel? No. Realista. (Por si te lo estás preguntando, sí, tengo un par de preguntas clasificadas en esta categoría. Y allí las dejaré.)

Por otro lado, te sugiero contar con un(a) confidente, consejero(a), es decir, una persona espiritualmente madura, de tu mismo sexo, quien pueda pedirte cuentas de tu avance en la obediencia que Dios está pidiendo de ti. Todos necesitamos apoyo, particularmente cuando las cargas son pesadas (Eclesiastés 4:9,10; Gálatas 6:2). Así que no tratas de pelear con tus desobediencias o tus problemas en soledad. Busca apoyo y evaluación de personas que son fuertes en esa área. Nunca olvides que en medio del bosque, cuando hay un incendio es difícil encontrar la salida; alguien que está afuera, desde la montaña, te puede orientar muy bien.

Toda relación siempre es alimentada por la comunicación. Entre más tiempo pasas con alguien, entre más platican, más cercana, estrecha, fuerte es la relación. De igual manera, si necesitas terminar una relación, dejarla ir, concluir, entonces, debes limitar todo tiempo de comunicación y tiempo juntos. No se trata de ser descortés, sino de tener la madurez para hacer un cambio.

Dios anhela que todas tus relaciones le glorifiquen, que puedas disfrutarlas siempre al máximo. Lo mejor es pues nunca comenzar algo que algún día tendrás que terminar. No obstante, si debes vivir el dolor de des-enamorarte, que esto sea una escuela que forme tu carácter, que te lleve a la madurez, y que te prepare para hacer las cosas bien. Como suele decir mi amigo Jim Burns, “tenemos que aprender a pagar el precio de la disciplina o a pagar el precio del remordimiento”.

Por Howard Andruejol

El amor verdadero sabe esperar

Publicado: marzo 17, 2011 en Jovenes

Mónica sólo tenía trece años de edad cuando cedió a tener relaciones antes del matrimonio. Este fue su testimonio:

“Tener relaciones íntimas antes del matrimonio fue la experiencia más horrible de mi vida. En ninguna manera fue la experiencia tan emocionante y de satisfacción que el mundo me hizo creer que era. Sentí como si todo mi interior estaba siendo expuesto y el vacío y clamor de mi corazón no eran atendidos por nadie. Es horrible como la conciencia te acusa ya que también sé que no volveré a tener mi virginidad. Tengo temor del día en que tendré que decirle al hombre que verdaderamente ame y con quien me case que él no ha sido el único, aunque desearía que así fuera. Yo he manchado mi vida ante Dios, me he hecho mucho daño a mi misma, a mis padres y a toda mi familia.”

Raquel y Juan tenían un año de haberse conocido. Ellos tenían una amistad muy bonita y un noviazgo maravilloso. Los padres de Juan que-rían mucho a Raquel. ¡Pero una noche sucedió algo terrible! Juan empezó a presionar a su novia rogándole que se acostara con él. Le decía: “Si verdaderamente me amas no te negarás a hacerlo. De todas formas pronto nos vamos a casar.” Ya Raquel tenía su vestido de novia, pero aquella noche trágica la joven señorita se rindió ante tanta presión y como resultado ella quedó embarazada. Cuando le avisó a Juan, él la abandonó y se fue a vivir a otra ciudad. Los padres de Raquel no querían saber nada de ella. Ahora esta joven está emocionalmente destrozada y sola. Pronto ella será una de tantas madres solteras y su hijo uno de tantos hijos sin su verdadero padre.

El joven que engaña a una joven como Mónica o Raquel sólo para obtener una relación sexual es culpable de destruir no solamente la virginidad de ella, sino también los anhelos y los sueños de ella. Y tal joven también mancha su propia vida y conciencia con el pecado de la inmoralidad.

Joven, tú no tienes ningún derecho a tentar de esa manera contra la vida de ninguna mujer y mucho menos de tu novia. Cuando ella se entrega a ti, no sólo se entrega físicamente, sino emocional, sentimental, sicológica y espiritualmente. Y todo se hace más difícil para ella cuando queda embarazada y tú te vuelves humo.

Si tú amas a tu pareja de verdad, no vas a hacerle insinuaciones amorosas; más bien, sabrás esperar y la respetarás. Pero si sólo piensas en poseerla, gozarla, disfrutar y satisfacer tu apetito sexual entonces la tratarás como si fuera una cualquiera y terminarás frustrándote a ti mismo y a ella. La lujuria no espera, el capricho no espera… pero el amor verdadero sabe esperar.

Joven, la verdadera virilidad está unida al dominio de tus instintos. Entrégate a Cristo y desarrolla un carácter fuerte en el dominio propio. Respeta a la mujer y a ti mismo, y evita esta clase de experiencias amargas que te marcarán para toda la vida. Así como a ti no te gustaría que nadie engañara y abusara de tu madre, hermana o hija en el futuro, entonces tú tampoco lo hagas.

La Biblia dice:

No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios (1 Corintios 6.9-10).

Ahora bien, no siempre los hombres tienen la culpa. ¡Claro que no! Hay muchas “señoritas” que no se dan a respetar y andan encendiendo fuegos por aquí y por allá, listas son las que se visten de forma provocativa, coquetean, son fáciles, todos las pueden abrazar, manosear, besar y ellas no dicen nada. Si este es tu caso, entonces no te quejes después por los resultados de tu comportamiento y apariencia. En la medida que quieres que otros te respeten, tú también debes respetar. Si tú no respetas eres culpable del pecado de la lujuria y de provocar el pecado  en la mente del hombre que te mira.

El joven o la señorita que ama de verdad y espera hasta el matrimonio gana el honor y el respeto de todos. Además, Dios mira estas cosas con agrado. Tal vez tus amigos no lo miran de la misma manera que lo hace Dios, pero tu futura esposa o esposo te lo agradecerá mucho.

Dios hizo el sexo. Es algo muy hermoso dentro del matrimonio. Trae satisfacción, contentamiento y bienestar emocional. Es uno de los placeres más exquisitos y agradables que la pareja puede gozar aquí en la tierra. Pero fuera del matrimonio el sexo se vuelve feo y grotesco. Trae vergüenza, esclavitud y miseria. Vale la pena esperar.

La Biblia dice:

Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios (Hebreos 13.4).

Si tú te encuentras manchado por la impureza sexual, seas un joven o una señorita, te rogamos por medio de este mensaje  a que busques a Dios en arrepentimiento y que dejes de pecar. Cristo puede limpiar tu cuerpo y tu mente si tú te arrepientes.

La Biblia dice:

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga (Mateo 11.28-30).

Si tú eres una persona que por la gracia de Dios te encuentras libre de los pecados sexuales entonces deseamos que este tratado te anime a continuar fiel al Señor para que goces de una pureza sexual y espiritual. Si estás casado o casada entonces te pedimos que guardes la pureza sexual y que siempre seas fiel a tu cónyuge.

La Biblia dice:

Bebe el agua de tu misma cisterna, Y los raudales de tu propio pozo. ¿Se derramarán tus fuentes por las calles,y  tus corrientes de aguas por las plazas? Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre (Proverbios 5.15-19).


Publicadores Lampara y Luz

El entrenador y el entrenamiento

Publicado: marzo 17, 2011 en Jovenes

Imagínate que tu equipo ha conquistado el primer puesto de la tabla de clasificación de la primera división de tu país y, aunque todavía haya un partido que jugar, ya está claro que nadie lo puede adelantar porque tienen muchos más puntos que los demás. ¡Ya son campeones! Es lo mismo cuando perteneces al equipo de Cristo: Él ya ha ganado todo, él es el vencedor del pecado, de la muerte y del diablo, y es el rey de la vida.

 

Tú no puedes contribuir con nada para ganarte el cielo, pues Cristo ya hizo todo lo necesario. Sólo puedes aceptar humildemente este gran regalo del amor divino.

Sin embargo, ¿qué hace un equipo que se encuentra en la situación arriba descrita? ¿Piensan: “Ya somos campeones, de ahí que da igual si perdemos aplastantemente el último partido. Ya no nos esforzaremos.”? ¡Seguro que no! Consideramos como lo más natural del mundo que se esfuercen y luchen hasta el fin para demostrar que son dignos de ser campeones. De igual manera es evidente que como cristianos queremos vivir una vida que agrade a Dios. “Porque los que hemos muerto al pecado (junto con Cristo(, ¿cómo viviremos aún en él?” (Romanos 6:2).

Ahora quiero darte unas pautas que te ayuden a ser vencedor.

 

¡No estás solo!
Lo más elemental es que establezcas y mantengas una buena relación con el entrenador. Un buen entrenador conoce las tácticas del adversario y tiene una táctica mejor para ganar. Nos enseña habilidad con el balón, resistencia física, precisión de tiros y cómo marcar goles. Siempre anima a su equipo, o si es necesario lo exhorta seriamente. Todo esto es necesario para jugar bien y ganar.

Espiritualmente Jesucristo es el mejor entrenador que sabe la mejor táctica de vivir y nos la enseña a través de su Palabra. Por eso mismo es sustancial que leas frecuentemente la Biblia y obedezcas a lo que has entendido. Además, habla siempre y de todo con Cristo, pues él entiende tus problemas y sabe tus déficits, pero también conoce tus puntos fuertes y valora e incentiva tus talentos. Es el mejor entrenador de la vida, ¡confía completamente en él!

 

Muestra entrega
El fútbol es un deporte de equipo, uno solo no puede ganar, y es necesario que los jugadores participen comprometidos en el entrenamiento. También en la vida cristiana necesitas compañeros para luchar hombro con hombro. Por eso es importante que te reúnas con otros creyentes y participes con compromiso en una iglesia donde amen, enseñen y practiquen la Palabra de Dios.

 

Nutrición
Otro tema muy importante es la nutrición equilibrada. Ningún deportista profesional se alimentaría principalmente de hamburguesas, patatas fritas y chucherías porque se pondría gordito, lento e inútil. Para mantenerte espiritualmente en forma tu comida principal debe ser la Palabra de Dios. Claro que se puede consumir también otras cosas, pero si comes demasiada comida basura (fast food), o sea si alimentas tu alma sobre todo con entretenimiento secular de la tele, revistas, DVD, radio… no tendrás suficientes fuerzas para vencer el pecado.

Para los deportistas las sustancias dopantes están prohibidas. Consumir estas parecen rendir resultados mejores, pero no tienen validez. Asimismo en el “mercado” espiritual hay muchas ofertas para doparse, a saber todas estas que quieren hacerte creer que para ser salvos necesitas algo más que Cristo, y las que quieren añadir algo a la Palabra de Dios. Cuidado, no te mezcles con estos tunantes.

En la historia del deporte hay unos testimonios tristes de deportistas de la élite mundial que cayeron en drogadicción y perdieron su forma, su éxito o incluso su vida. Las drogas espirituales son por ejemplo la pornografía o el ocultismo. Por un momento te dan un empuje emocional, pero luego te toman preso y poco a poco te destruyen.

 

Fija tus ojos en Cristo
Sin embargo, te quiero animar. El vencedor está a nuestro lado. “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31). “Por tanto… despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:1-2). ¡Quédate siempre cerca del Señor y de su Palabra, con él serás vencedor y podrás celebrar la victoria!

Hartmut